¿Qué pasó en navidad en Palacio Calvin?

29 12 2007

Bueno puedo contar los detalles más saltantes de la noche a ver si a alguien le interesan. 

a)    Chupeta Familiar en la Jato 

Yo sé que en muchas casas se toma en familia. Lo entiendo, es más, me parece de puta madre. En mi casa eso no solía pasar porque, valgan verdades, creo que a mis viejos de verdad no les gusta tomar mucho, o por lo menos ahora no les gusta chupar mucho. Jota, de otro lado, siempre es materia dispuesta y Ene, como comprenderán, no deja pasar la oportunidad de tomar el único trago que le hace justicia. 

Si son de las personas puntuales que compran sus regalos de navidad a tiempo y todo eso, sabrán lo desesperante que es ese ratito que pasa antes de que vayas a donde sea que te espere tu cena navideña. (Si son de las personas que no son puntuales y eso, asumo que no tienen la más puta idea de lo que estoy hablando, así que bare with me).  Como que podrías dormir pero no duermes, queda algún vestigio de infancia que te pone ansioso y los cohetones no solamente te ponen ansioso sino que hacen una bulla tremenda que pa concha hace eco con los ladridos de perro, los que, por cierto, deciden tener el Día Mundial del Ladrido Simultáneo en Navidad. De alguna forma, el sentimiento es un poco desesperante. ¿Qué hacer entonces para matar el tiempo? Nosotros normalmente nos dejamos irritar. Nos apuramos, estamos pendientes de la hora, hacemos preparativos. Parecemos una colonia de hormigas gordas y renegonas. 

Esta vez, sin embargo, y como nunca, decidimos chupar. Fuimos a comprar un asti y tomamos uno que ya teníamos cuando ese se acabó. Después, por más que Kiki, que ya estaba un toque picadita y jodía y jodía porque abramos una más, la cara de renegón de Calvin no nos dejó opción que tomar whisky (que pa que se caguen de risa de verdad se escribe güisqui). Por más que mi viejo no la quiso seguir, el ambiente ya estaba festivo. Nuestra usual rutina de hacer todo con tiempo, apurados, llegando primeros a la casa de mis tíos y demás manías de neurótico que tantas veces han sido la marca de la Familia Calvin se fueron a la mismísima mierda. Con roche. Llegamos últimos, a diez para las 12:00. Creo que casi nadie se bañó antes de salir, nos olvidamos la mitad de las huevadas que teníamos que llevar, y pa concha nos cagamos de risa todo el camino. 

b)    Un Judío Participa en Navidad 

Asumo que el primer judío que fue a Navidad de invitado fue José. Aunque la verdad es que no sé si los reyes magos eran judíos. Digamos que no porque venían de lejos y como que la globalización no era cosa de esa época. Tampoco sé si se puede decir que Jesús era judío. O sea judío era, pero no judío judío, o al menos no todo el tiempo. Entonces, insisto en que el primer judío invitado a Navidad fue José. Después de él asumo que hubo varios.

Ya siguiendo la vieja tradición, en el siglo XX, mi viejo fue invitado a Navidad.  Y, no sé si saben esto pero, hay alguna fascinación de los judíos que yo conozco con el tema de navidad. Mi viejo, por ejemplo, creo que todavía cree en Papá Noel. Creo que en la noche mira por la ventana a ver si encuentra la nariz roja de Rudolph the Red-Nosed Reindeer. Se afana más que nadie que conozco.  

Sin embargo, como le gusta dárselas de rico, le pregunté sobre el tema esta navidad. Le dije, “pa cuando tengas nietos, cómo piensas hacer navidad en tu casa”. Muy pop culture él, me dijo “tendré que hacer algo como OC, chrismukah (mitad Hannukah, mitad Christmas)”. Ironía de la vida que haga referencia a la familia que le dio su chapa, ¿o no? Por más que creo que todavía no lo sabe. Pero bueno, se hizo el progre y agringado y yo, por supuesto, me cagué de risa, por más razones de las que él creía. 





Misión Verano 2008: Sé el Prefe

19 12 2007

La verdad, en mi jato, como asumo en todas, hay un concurso para ver quién es el preferido de mi mamá. Obviamente, como en la mayoría de jatos, los papas hacen un esfuerzo especial por tratar a todos por igual y, sin huevadas, creo que puedo decir que de alguna manera, todos somos los prefes…pero es diferente ser uno de los prefes que el único prefe o el más prefe, ¿me entienden? 

De alguna manera, siempre sentía que en este concurso llevé la delantera o, en todo caso, me pensé un contendor a considerar. Pero en los últimos años, esta hegemonía se vio amenazada por los avances de Jota y Ene. Obvio, las dos pendejas han ido serruchándome dado que los últimos años los dediqué al trabajo. Mientras trabajaba, me fui dando cuenta que mi mamá había adoptado una nueva prefe: Ene. 

Así que cuando vi que tendría vacaciones forzosas pensé, “ahora es cuándo, es hora de retomar el trono.” Estos cuatro meses serían perfectos para retomar un título que por nacimiento me corresponde y, con él, los celos de mis hermanas. Debo volver a ser: The Original Prefe.  

Aquí un manual step by the step de cómo llevar a cabo mi misión. 

Lección número uno: Conoce tu objetivo 

En la guerra (porque esa es la Lección Cero: esta es una guerra), es indispensable usar los elementos del terreno a nuestro favor, así que el paso número uno es estudiar el terreno. En mi caso, el objetivo era Kiki. Les cuento los detalles más saltantes de su perfil.  

Mi mamá, debo decirlo, es una de esas ex señoras de la casa. Lo de señora de la casa lo digo porque es una de esas mamás que fue criada para ser una mamá. Como casi todas las nuestras, le enseñaron a jugar a cocinar, a planchar, a bordar, a que no debía jugar fútbol, a ir a misa, a tener hijos, etc. Tenía, de seguro, esos juguetes de Mi Primera Cocina o Mi Primera Lavandería o Mi Primer Trabajo Como Robotina La Empleada Electrónica. Básicamente sabía coser, sabía bordar y sabía abrir la puerta para jugar…menos mal que no era de Portugal porque sino fácil hubiese corrido suerte distinta. Aunque pensándolo bien, sí le gustaba el arroz con leche… 

En fin. Por si no quedó claro mi mamá fue a Bree Van de Kamp School of Domestic Sciences (sí, esa pelirroja de Desperate Housewives, esa misma) y se graduó con honores. ¿Por qué lo de ex entonces? Porque en algún punto se dio cuenta que vivía en el siglo XXI y le llegó al pincho  (que no tiene, porsiaca -ahora que sé que siempre se imaginan lo peor) ser fucking Martha “Kiki” Stewart. Entonces,le digo “ex señora de la casa” porque a pesar de que el destino tenía planeado para ella un rol más bien tradicional, ella se cagó en la nota y en buena hora. 

Así, a la aun temprana edad de los 50, (y sí, sigue pareciendo la hija de mi papá) despertó un gigante ávido de ganas de ir a la universidad, pasear, tener su negocio, etc. Entonces, como comprenderán, está en una etapa de descubrimiento, como si el mundo estuviese allí para ella por primera vez. Y yo no me podía permitir el lujo de dejar pasar la oportunidad para hacer puntos que me devuelvan mi corona. Y con esto paso a la siguiente lección.

Lección número dos: Aprovecha cada milímetro 

Para quienes no lo saben (asumo que solo los hijos únicos), un verdadero prefe aprovecha cada espacio, cada hueco, cada oportunidad, hace puntos hasta por las huevas. Cuando mamá choca: “¿ma estás bien?”. Cuando mamá necesita algo en la computadora “YO (idea fuerza: recuerden hacer énfasis en el yo, SIEMPRE YO) te enseño ma” Cuando mamá se siente mal y acabas de llegar, “¿mamita que pasa con tu voz? ¿Te sientes bien?” Cuando a mamá tuvo examen en la universidad: “¿ma que tal te fue? ¿ya está listo el 20?” Así es. Tienes que tenerla marcada peor que Reyna a Maradona. Tienes que ser una lapa, un choro, un vendedor de feria de Telemercado, un chacal de Magaly, un vendedor de Natura, un…un…un conchesumadre.  Así de fácil ya tienes nota aprobatoria. 

Pero, nadie quiere 11, no en esta guerra al menos. Para sacar 20 hay otra forma de jugar. Debes ser agresivo. Muy agresivo. No solamente te quedes en frases que dicen “ma mira como pienso en ti”. Da el paso más, go the distance, da tu 110%, osea: serrucha a tus hermanos. Haz como Mohamed Ali, pero en vez de float like a butterfly, sting like a bee, soba a tu vieja, apuñala a tu hermano. Uno dos, uno dos.  

A la luz de este último punto, aquí mis ejemplos corregidos: 

-Cuando mamá necesita algo en la computadora “yo te enseño ma, yo tengo paciencia, no como Jota.

-Cuando mamá se siente mal y acabas de llegar, “¿mamita que pasa con tu voz? ¿te sientes bien? ¿Quién te ha estado cuidando? ¿Y mis hermanas? No te preocupes ya llegué.”

- Cuando mamá choca: “¿ma estás bien? ¿Necesitas ayuda? ¿Y Ene, sigue en Máncora? Ahí voy YO ma no te preocupes.”

- Cuando mamá tuvo examen en la universidad: “¿ma que tal te fue? ¿Ya está listo el 20? Ma si necesitas ayuda alguna otra vez dime, no tengas miedo de interrumpirme primero porque creo que Jota y Ene no saben mucho.”

-Cuando ma llama preguntando por Ene y Ene está a tu costado. “No ma, creo me ha dicho que tiene flojera de hablar ahorita. Yo no tengo flojera ma, yo te puedo ayudar en este instante.” 

Finalmente, recuerden que tienen que estar dispuestos a aprovechar cada medio siempre. Hablando del tema: ¡hola ma! ¡estoy en el blog (ni jota ni ene tienen)! 

Lección número tres: Todo está en la motivación 

Espero que entiendan la mecánica. Sin embargo, pensarán: este huevón está loco. De dónde saca la motivación para mantener ese régimen. Y esto sí que es un ejercicio cuasi budista. O sea, esto solo lo mejoraras en tus pasos a convertirte monje shao lin o esposo/enamorado/a de una ladilla de culo extrema.  

Busca dentro de tu ego, concéntrate en los pensamientos de victoria, de control. Bloquea cualquier pensamiento negativo, deja ir los sentimientos que te dicen que tu madre es jodida. Cuando quieras decir, “como jode” recuerda que no existes, tu madre no existe, nada existe. En este mundo estás solo tú y tus deseos de ganar la guerra. Tus deseos de ser el prefe. Siente la corona sobre tu cabeza. Ase el báculo como si fuese el trueno de Zeus. Ahora, repite muy rápido y en tono bajo, como que lo estás deseando con toda tu alma, el siguiente mantra: “tomen mierda jota y ene. ¡Quién es el preferido ahora!”

Lección número cuatro: Acompáñala a descubrir nuevos horizontes 

Por lo demás, alimenten su crecimiento, créenle aventuras. Llévenlas a la playa, a comer, cuéntenle de su vida, pero sobre todo: interésense por la suya. Háganle saber que ustedes no creen que su reino está solo en la casa. Esa es la clave.  

Pueden pensar en el siguiente ejemplo.  

Esta semana trato de ponerme todo “vacaciones utiles” y le digo a mi vieja para disfrutar de la playa ahora que ya sale el gringo más regularmente. Yo sabía que mi mamá iba a pensar que ir al Silencio conmigo se convertiría en un capítulo de Tiempo de Viaje (o como sea que se llame ese programa de Rafael León, ¿no viajero?). Pero fue mucho más de lo que yo me imaginaba. Cuando le dije “vamos al Silencio los dos a pasar el día,” me miró con cara de “Chévere ser independiente y todo pero ¿es necesario ser independiente y todo, tan lejos de la jato?” Yo la miré con una cara muy bien ensayada. (ojito que esta es la clave) Solemne y hard felt, dura pero de compasión, admirada y de apoyo. Una cara propia de Miyagi cuando Daniel San saltaba sobre la maderita. Le pretendía hacer llegar el siguiente mensaje con los ojos “pequeño saltamontes Madre-San, es hora de llevar esta new found independence al siguiente nivel. Hoy es un nuevo día, el día en que Kiki sale de Lima urbana…por sus propios medios”.  

Lección número cinco: Wear the Crown (o sea saquen cachita) 

Recuerden que mientras tengan la corona todos sus hermanos se la querrán quitar. Entonces gocen, y grítenlo al mundo. Aquí mis gritos. Ene, no te debiste ir a Máncora, ya la recuperé, Jota ni lo intentes. El Rey ha vuelto. Eme=Prefe. ¿Celos, anyone?





Preservando el honor del pie de Ene

12 12 2007

Querido Diario,               

¡Hello! ¿Cómo vas? Yo regia aquí en Mancorane celebrando la fecha más importante de la historia de la humanidad, o sea: mi cumpleaños. Pero primero lo primero. Tú sabes que me he enterado que el huevón de mi hermano, Eme, no ha tenido mejor idea que publicar nuestras pequeñas conversaciones en la web. ¿Cómo es este país de indios, no? ¿Tú crees que la gente se dé cuenta que un país que gana cuanto concurso cojudo hay de hacer clicks en una web no solamente está diciendo que no tiene ni mierda que hacer todo el día sino que también deja claro que hasta huevear no sabemos? O sea, for real, entrar a www.lagringasofitienequecampeonarestasemanaenmaui.com  o www.aletadetiburonunadelas10maravillasmedicinales.com no es propiamente tech power-using, ¿me entiendes? 

Pero ya, ahora lo que toca. Tú sabes que hace poco me fui a pasear por esas dizque tiendas que quedan ahí por donde Jota tiene la costumbre de ir a caminar con sus amigos barbudos que se bañan solo cuando alguien les dice que es con agua empozada (aunque dicen que es para conservar el agua a pesar de que yo creo que es porque dentro de la gente de la especie de Jota oler a burro tipo que es como que sexy). En fin, creo que era Miraflores, cerca de un parque lleno de esos turistas que pareciera nunca fueron presentados al buen amigo desodorante (ni siquiera Aval, ¿puedes creer?) o que de verdad solo tienen pinta de turistas pero solo son choloblancos de Oxapampa.  

Bueno, en esa zona- tipo que súper aj- fui a comprar. Obvio que porque me llevaron unas amigas, o sea ¿te imaginas yo yendo a ese distrito a comprar por mi cuenta? ¡No way! Tipo que antes me chapo al hijo de Evo Morales con Monique Pardo y el Negro Mama.  La cosa es que a pesar de que todos los pelos del cuerpo se me escarapelaron como la última vez que vi a mi mamá saludar con beso a la jadamad, fui. Lo confieso. ¡Todo sea por mis amigas!  

Y a la mitad de mi paseo, no sabes. Se me acerca un vendedor de esos diosesitos incas esos que se roban de los restos arqueológicos de las casas de los abuelos de las jadamads para vendérmelos. Apreté mis dedos con furia. ¡Contra de todos los contras! ¡Live Water corazón! No sabes lo indignada que me sentí con la discriminación. O sea una cosa es que este ekeko andante haya sido uno de las personas que en la vida me vayan a ver caminando a media cuadra de un parque miraflorino y otra cosa totalmente diferente es que eso le dé derecho a pensar que yo voy a permitir que cualquier cosa que su mano haya tocado (que quién sabe en la teta cubierta por qué sostén de gamarra ha estado) se acerque a diez kilómetros de mi cuarto. Como dicen por ahí, ¿acaso no sabe para qué existen los restraining orders? Señor juez, pipilín que voy a permitir este atropello contra mis derechos humanos. 

Así que cuando el primo de todos los beneficiarios del Vaso de Leche se me acercó a venderme esa cochinada me dio patatús, mi zapato (¡no el mismo de la última vez, no se te ocurra que te quemo como libro prohibido en Alemania Nazi!) se atracó en la vereda y se partió en los mismos dos pedazos en los que dejó mi corazón. No sabes el dolor que fue aceptar que aquellos zapatitos Dolce habían dejado de existir. De pronto me di cuenta que como que estaba en una tienda de zapatos. Y en algún lugar de la cabeza (después de todo vivo en el Perú y la cojudez se contagia por osmosis) se me ocurrió comprar algo para por lo menos no caminar barefoot, no vaya a ser que la próxima vez en lugar de un vendedor de las estatuas de la cara de la empleada de Enita me venga uno de esos que limpia pensando que somos colegas. 

Rápidamente recordé cómo es que esos zapatos de serrano te pueden llegar a malograr los pies. O sea, acéptalo, no es por ser racista ni nada pero es que esos zapatos y yo simplemente no estamos hechos el uno para el otro. O sea, su destino es en una ruma de tabas acomodadas en la esquina de un cuarto compartido por cuatro indeseables, quizás al costado de esas sandalias de caucho de llanta nacional, lo que dista mucho del Reino de los Zapatos en el que viven mis bebés. Así que hice lo que tenía que hacer. Caminé sin zapatos (si solo entiendes idioma de oyente de Radiomar Plus-categóricamente superior- eso quiere decir “descalza”). Ensuciándome los pies, arriesgándome a que me entren vidrios (después de todo no creo que los amigos de Jota entren a un local a tomar una cerveza, se me hace que más bien participan de ese rito hereje de sacudir vasos de plástico en las esquinas) hice todo por preservar mi honor.

Llegada a casa, después de limpiar mis pulmones respirando en un Yuck Free Zone, me lavé los pies con Jabón Neko extra forte y después de una intensa sesión exfoliante y de hidratación miré con orgullo mi pie libre del olor a pécora que esas tabas jebosas de cuerina le hubiesen impregnado de aquí hasta que la Magaly Medindia deje la televisión. En serio, en serio, ¡qué bad!  

Tu hermana en la constante búsqueda por desterrar la huachafería de este país,

Ene. 

PD.- ¡Feliz día pes natzzz!





Sandy Calvin visita a las Congresistas Autóctonas

6 12 2007

Como parte de las actividades cotidianas de mi viejo en la chamba, recibió una citación al Congreso para explicar los avances del proyecto del que es director ejecutivo: Programa para la Gestión Ambiental y Social de los Impactos Indirectos del Corredor Vial Interoceánico Sur.

Y eso… “¿cómo se come?” pensará usted. Y la verdad que yo tampoco tengo idea pero suena a una de esas huevadas que solamente Jota y sus amigos de comunicación para el desarrollo pueden entender, cuando están en El Sargento…mirando al techo, ¿me entienden? Pero bueno, la cosa es que lo llaman al Congreso a hablar. Y yo, que la verdad hace tiempo siento que no escribo un post tan bueno como el de Ene y el Micro Cochino, pensé que no podía perderme la ocasión para inspirarme. Así que lo acompañé. 

A ver. Lo habían citado a la 1 y 30 en la Sala Leoncio Prado. Bueno, si por lo menos algo sabe de nuestro Congreso, no le sorprenderá enterarse que la reunión se produjo más bien en la Sala Grau y a las 2:15 a pesar de la muerte de la hora cabana, Horacio el reloj puntual, el comercial de MC Francia (ese de “respeto guarda respeto” con reggaeton ho’s y todo) y toda la fanfarria que ahora se supone que seguimos. Lo cierto es que la única hora con la que siempre hemos sido puntuales, y vale rescatar que sin necesidad de comercial con vedette bailando la batidora, es la de salida. 

En fin, entramos y comenzó mi agónica muerte. Para comenzar la comisión que ve estos temas creo que es esa de asuntos afro, indios, amazónicos… pa hacerla fácil, esa comisión donde ponen a todos los que tuvieron que incurrir en gastos de mudanza legítimamente para trabajar en el Congreso. Si recuerda El Regreso del Jedi y el hueco ese en que iban a meter a Luke y la pandilla choclito en el desierto de Tatooine, donde se viven mil muertes y mil aberraciones por mil años (y la verdad que hicieron una mejor tarea de inventarse un infierno que la propaganda de la iglesia católica… o sea fuera de huevadas si me la pintaban así fácil hubiese hecho primera comunión o algo), exactamente así fue esa reunión en el Congreso. Duró tres horas. Tres horas hablando de “Programa para la Gestión Ambiental y Social de los Impactos Indirectos del Corredor Vial Interoceánico Sur” (en adelante PGASIICVIS…mucha huevada; mejor: “La Huevada”). 

Así que horas de horas cada personaje invitado por el Congreso habló de La Huevada. Y de ahí comenzaron las preguntas y empezó lo bueno. De un momento a otro, un congresista le echó a la interoceánica la culpa de la prostitución, el contrabando, el aumento de la tala ilegal, la inmigración hacia Puerto Maldonado y hasta la ineficiencia de las autoridades regionales y locales. Un poco más y le echa la culpa del 5-1 contra Ecuador, de hacerlo salir a chupar a Reimond Manco, de que dejen de hacer Tico Ticos, de poner a Burga de Presidente de la Federación, de la chompa atroz esa que se puso Paolo Guerrero para salir caleta y hasta casi le echan la culpa de comenzar la juerga de la selección en el Hotel El Golf, por no decir la caída del arete de Malú Costa.

Pero lo más gracioso fue cuando las dos congresistas indígenas se pusieron a hablar. Primero que no se les entendía ni mierda. Pero no ni mierda como poco, o casi nada. No, no; ni mierda como NI-MIER-DA. O sea, cuando dicen que las deberían dejar hablar en sus respectivos idiomas de origen no están pidiendo nada ridículo como que se suban los sueldos de los congresistas o que haya reelección indefinida en Venezuela. Debieran dejarlas. No solamente por principio sino que por sentido común. Es decir, prefiero una traductora que hable castellano o cualquier lengua que sea susceptible de entendimiento por parte de, al menos, un ser humano (incluyendo quien lo habla) que tener que lidiar con el idioma que ellas involuntariamente destruían. Fuera de huevadas, no hay derecho que por una cojudez del Congreso ni ellas puedan expresarse como debieran ni los demás puedan entenderlas. O sea, como quieren que no hayan prejuicios si el propio Congreso las obliga a decir cosas como “tengo tierras bastante”, “me han respuestado”, “lo que usted me ha exponido”. Desde aquí un pedido. Olvídense de si el tema es que el Perú sea un país pluriétnico, plurirracial, plurilingüe o pluri-de-la-reputa-madre, se trata de poder trabajar. ¿Nos adecuamos al siglo XXI? ¿O es que nos sentimos demasiado serranos (indios, ¿cholos?) si alguien habla quechua o aymara en nuestro Congreso? ¿Superamos? 

Ese pequeño aviso político contratado aparte, resumo lo poco que pude entender de las expresiones de las congresistas:  

“Señores funcionarios todo respeto, yo quiero saber ustedes en qué beneficia esta carretera al Perú. Yo con toda sinceridad le digo que la verdad no va a beneficiar. Va a servir nomás para que Brasil pase sus productos, pase sus camiones. A ellos sí va a beneficiar pero nosotros beneficiar no. Eso solo prostitución infantil, mercantilismo, igual que telecé. ¿Qué va a beneficiar mis hermanos?” 

O sea, algo le jode, pero lo que sea que sea, es “enenteligible”. 

A la luz del mensaje cabe analizar aquí otra cuestión metafísica del Perú. ¿Alguien está repartiendo puntos bonus por decir “no” y yo no me enterado?” O sea, en serio. O es que hay un concurso o estamos otra vez en una de esas huevadas de ganar el record Guiness de la causa más larga o el cebiche más picante o la pileta más alta, cara y cojuda o una de esas huevadas. Si alguien sabe algo porfas dígame. ¿Estamos contando cuántas veces se dice no en una década? 

O sea prendo la tele y veo mil personas gritando en la calle protestando por algo. Se acerca una periodista y la primera palabra de la persona entrevistada es “no”. Y no como en la respuesta a la pregunta “¿usted vio al asesino?”, “no, no lo vi”. Sino como parte del siguiente adagio urbano-contemporáneo “no señorita, no hay derecho pes señorita, no pede ser señorita. Así no son las cosas.” Incluso la gente que marcha sin saber por qué, porque piensa que es de puta madre, porque no tiene nada más que hacer, porque le pagan o porque está molesta pero no sabe con quién, siempre tiene el mismo floro: “no pes señorita, eso no pede ser, no hay derecho señorita, no pes, siempre es lo mismo señorita” Y la tipa lo mira con cara de “pero no pues ¿qué? ¿Qué no puede ser? ¿Qué derecho no hay?” 

Y cuando tiene la osadía de decir lo que está pensando ¿qué le responden? (Vamos todos en coro) “No pes señorita, no hay derecho señorita, eso no puede ser señorita, siempre es lo mismo señorita”. Y cuando la periodista se pone incisiva y pregunta de nuevo le dicen “usted periodista que oprime, que desinforma, que habla mal así del magisterio (del trabajador portuario, de las enfermeras, en fin) está mal pes señorita. Por eso vamos a seguir en la lucha con los hermanos para hacer frente a este atropello y vamos a continuar con la medida de fuerza y hacer movilizaciones a nivel nacional.” 

Después de haber pasado el agonizante día con mi Calvin en el Congreso, estoy seguro que si lo vuelven a citar mandará su respuesta: 

Estimada Presidenta de la Comisión de los Congresistas que sí se mudaron: 

Por medio de la presente me permito saludarla ya la vez hacerle llegar mi opinión la misma que lamento consta de tres frases: 

  1. No pes señorita 
  2. No hay derecho pes señorita
  3. Así no son las cosas

Aprovecho la oportunidad para reiterarle mis sentimientos de respeto y estima.

Sandy Calvin

Director Ejecutivo de La Huevada





Sincretismo Cultural: The Calvins Raid Arequipa

3 12 2007

Calvin es arequipeño. Muy arequipeño. Pero toda su familia se mudó a lima. En Arequipa no tenemos a nadie. Nadie con ENE mayúscula. Aún así, puedes quitarle el Calvin a Arequipa pero jamás de lo jamases podrás quitarle lo arequipeño a Calvin.

  

La jato en vallecito

 

De las cuchumil veces que los calvin hemos ido a visitar Arequipa no hay una que no empiece por ver la casa de Vallecito. Si la casa de Vallecito donde vivió el niño calvin. La jato, blanca de la esquina igualita cada vez que la vemos con exactamente las mismas ventanas y exactamente las mismas plantas y exactamente los mismos números y exactamente los mismos cuentos. Pero no porque siempre sea exactamente la misma casa mi papá se emociona menos y los otros cuatro calvins más. Es como visitar el teatro donde interpretaron las veinte mil historias que, como en toda familia, todos tuvimos que sufrir en la mesa. Y obvio, no se si lo mas duro del fucking calvin growing up tour para nosotros es escuchar los cuentos, TODOS, otra vez o ver la exactamente misma jato all over again. Fuera de huevadas creo que la única emoción que sentimos Jota, Ene y yo es el thrill que puede ser pensar que esta vez ya la pueden haber tumbado y que el puto viaje a Vallecito llegara a su fin de una vez. En serio, quienes estén interesados en proyectos urbanos en Vallecito arequipa pónganse en contacto conmigo, firme. Si no lo hacen le harán un daño enorme a generaciones futuras de Calvins porque por lo menos yo solo por venganza voy a llevar a mi familia a hacer el tour una y otra vez, con los mismos cuentos y todo. Desde ahora siento un tingly feeling imaginando las caras de mis hijas cuando yo suelte la frase “vamos a dar una vuelta por la campiña”. ¡oh yeah!

  

El Puente de Eiffel

 

Pero para ir a la jato blanca de Vallecito hay que pasar por el puente de hierro que construyó el mismo huevón de la torre Eiffel. Un verdadero genio ese puto odioso. El mismo “genio” que tuvo la buena idea de construir un horno humano (“edificio de hierro” fue el eufemismo del autor) en medio de los 40 grados de Iquitos. Asumo que después de eso lo encerraron en el Larco Herrera o se enteraron los aliados y lo sentenciaron a muerte en Nuremberg.

  Locuras (ajenas) aparte, el puente que cada vez que pasamos parece más hecho mierda y roba cada vez más fuertes y, por cierto, frecuentes jarabarayantas e invocaciones al señor de Kiki y Ene. Lo peor de todo es que mi viejo siempre dice, que lindo puente, lo hizo tal o cual. Pero todos sabemos lo que estamos pensando así que lo digo por primera vez. “Pa, es solo un puente, un PUTO PUENTE”. A veces pienso que mi viejo todavía no ha superado el trauma provinciano y no recuerda que en La Capital también hay puentes y “mas grandazos pue” y que si quiere podemos pasar por todos mil veces y tomarle fotos y mandarlas por la web a nuestros conocidos.  Pero el vueltón que nos damos cada vez para pasar por ahí también agregan emoción al paseo. ¿Será esta la vez que ya no nos dejen pasar? Ese día nunca llega, a pesar de que Ene, Jota y yo (y creo que cada vez más Kiki) lo ansiamos más de lo que ansiamos que nuestros vecinos chinos paren de gritar frases ininteligibles en las noches.  

La comida

 Les he contado el recorrido turístico primero porque no paseamos más después de eso. O sea, cuando mi viejo suelta la frase “vamos a dar una vuelta” y mis hermanas y yo nos miramos con una cara que quiere decir “o shit, it’s that time again!” “Make it stop!” y empezamos a decir nombres de restaurantes a ver si a Calvin le da un antojo y nos salvamos del insalvable “tour de la campiña mas vallecito mas fucking tin bridge” y todos sabemos que la media hora turística del fin ha llegado. Aunque una vez fuimos a ver a la momia Juanita creo, cuando mi viejo miro al guía con cara de “oe al menos me van a regalar una raspadilla del Ampato por las 15 lucas por persona que pague” me di cuenta que estábamos jodidos. Una vez que pisamos Arequipa los Calvins nos convertimos en hobbits.  

Y por Hobbits asumo que entienden lo que quiero decir. Al igual que los clones de Jota, los Calvins en Arequipa comen 7 comidas al dia: breakfast, second breakfast, elevenses, luncheon, tea, dinner and supper.

  Como buenos hobbits, el poco tiempo que nos queda entre comidas lo pasamos en nuestro cuartel general, normalmente ubicado con precisión estratégica entre el lugar de las salteñas y el queso helado,  para digerir y esperar la siguiente comida, quizás viendo tele y comiendo algunos chocolatitos de la Ibérica para ir haciendo tiempo.   

Y claro, si les pudiese contar cuantas veces hemos ido al Sol de Mayo, al Fiesta, al Cántaro, a Tingo, a La Sanguchería, a la Holandesa, a la esquina de las salteñas y hasta el Manolo se nos acaban los dedos de las manos y los pies. Todos los días terminan en el mismo lugar; la farmacia. Ahí, armados de botellas de agua mineral y un adecuado supply de Pankreoflat cerramos el día, saboreando en nuestros sueños la siguiente chanchada.

  Y así, van los días planeados hasta que a nadie le entra media salchicha arequipeña más sin que le den arcadas, hasta que el último queso frito con ocopa logra bajar nuestra traquea con el último sorbo de Kola Escocesa. Y cuando Calvin decide que ese punto llegó, adelanta la retirada y con las mismas zarpamos de vuelta a Lima a sabiendas de que Calvin querrá comer vareiniques el siguiente fin de semana.   Después de todo, una vez que se cansó de recordar que era arequipeño, a Calvin se le suele dar por recordar que también es judío.