¿Qué pasó en navidad en Palacio Calvin?

29 12 2007

Bueno puedo contar los detalles más saltantes de la noche a ver si a alguien le interesan. 

a)    Chupeta Familiar en la Jato 

Yo sé que en muchas casas se toma en familia. Lo entiendo, es más, me parece de puta madre. En mi casa eso no solía pasar porque, valgan verdades, creo que a mis viejos de verdad no les gusta tomar mucho, o por lo menos ahora no les gusta chupar mucho. Jota, de otro lado, siempre es materia dispuesta y Ene, como comprenderán, no deja pasar la oportunidad de tomar el único trago que le hace justicia. 

Si son de las personas puntuales que compran sus regalos de navidad a tiempo y todo eso, sabrán lo desesperante que es ese ratito que pasa antes de que vayas a donde sea que te espere tu cena navideña. (Si son de las personas que no son puntuales y eso, asumo que no tienen la más puta idea de lo que estoy hablando, así que bare with me).  Como que podrías dormir pero no duermes, queda algún vestigio de infancia que te pone ansioso y los cohetones no solamente te ponen ansioso sino que hacen una bulla tremenda que pa concha hace eco con los ladridos de perro, los que, por cierto, deciden tener el Día Mundial del Ladrido Simultáneo en Navidad. De alguna forma, el sentimiento es un poco desesperante. ¿Qué hacer entonces para matar el tiempo? Nosotros normalmente nos dejamos irritar. Nos apuramos, estamos pendientes de la hora, hacemos preparativos. Parecemos una colonia de hormigas gordas y renegonas. 

Esta vez, sin embargo, y como nunca, decidimos chupar. Fuimos a comprar un asti y tomamos uno que ya teníamos cuando ese se acabó. Después, por más que Kiki, que ya estaba un toque picadita y jodía y jodía porque abramos una más, la cara de renegón de Calvin no nos dejó opción que tomar whisky (que pa que se caguen de risa de verdad se escribe güisqui). Por más que mi viejo no la quiso seguir, el ambiente ya estaba festivo. Nuestra usual rutina de hacer todo con tiempo, apurados, llegando primeros a la casa de mis tíos y demás manías de neurótico que tantas veces han sido la marca de la Familia Calvin se fueron a la mismísima mierda. Con roche. Llegamos últimos, a diez para las 12:00. Creo que casi nadie se bañó antes de salir, nos olvidamos la mitad de las huevadas que teníamos que llevar, y pa concha nos cagamos de risa todo el camino. 

b)    Un Judío Participa en Navidad 

Asumo que el primer judío que fue a Navidad de invitado fue José. Aunque la verdad es que no sé si los reyes magos eran judíos. Digamos que no porque venían de lejos y como que la globalización no era cosa de esa época. Tampoco sé si se puede decir que Jesús era judío. O sea judío era, pero no judío judío, o al menos no todo el tiempo. Entonces, insisto en que el primer judío invitado a Navidad fue José. Después de él asumo que hubo varios.

Ya siguiendo la vieja tradición, en el siglo XX, mi viejo fue invitado a Navidad.  Y, no sé si saben esto pero, hay alguna fascinación de los judíos que yo conozco con el tema de navidad. Mi viejo, por ejemplo, creo que todavía cree en Papá Noel. Creo que en la noche mira por la ventana a ver si encuentra la nariz roja de Rudolph the Red-Nosed Reindeer. Se afana más que nadie que conozco.  

Sin embargo, como le gusta dárselas de rico, le pregunté sobre el tema esta navidad. Le dije, “pa cuando tengas nietos, cómo piensas hacer navidad en tu casa”. Muy pop culture él, me dijo “tendré que hacer algo como OC, chrismukah (mitad Hannukah, mitad Christmas)”. Ironía de la vida que haga referencia a la familia que le dio su chapa, ¿o no? Por más que creo que todavía no lo sabe. Pero bueno, se hizo el progre y agringado y yo, por supuesto, me cagué de risa, por más razones de las que él creía. 


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