El Domingo La Negra y yo (y Jota de recontra acoplada y violín… o más bien dicho violoncelo) decidimos ir a la playa. Yo la verdad nunca había hecho la de ir a una playa cerca de lima a pasar el día y menos un domingo. Así que para mí esta fue una verdadera aventura.
Mi puto carro
Primero mi carro. O sea, el HIJO DE LA GRAN PUTA creo que no funciona bien desde el primer año de su creación. Y digo creación porque creo que fue el primer modelo de carro que salió, salió del edén de los carros, de una costilla del coche a caballo. Sin huevadas o sea, es como que fuese otro miembro de la familia. A veces me siento a prenderlo (porque no soy una persona normal que solo prende su carro y ni siquiera recuerda que lo hizo; para mí prender mi carro es una actividad…no, no es un reto) y como que el huevón me mira y me dice “hoy de verdad no tengo ganas, chapa taxi”. Yo por supuesto que en medio de mi locura ya le he hablado. Y mucho. Diría que somos amigos, parte de una triste relación disfuncional.
Recuerdo haberle pegado, haberle agradecido por llevarme al kilometro 98, haberle dicho “oe no te estoy pidiendo permiso” y hasta mentarle la madre: “reputo camión que te parió, carro de mierda!” Me ha dejado botado en todos los distritos que hay entre san Borja y san miguel, en la costa verde, en asia, en ancón, en camacho y más recientemente en casi todas las calles de san Borja.
Entonces, aunque para Jota y la Negra todo estaba tranqui yo me pase el viaje entero esperando que mi puto carro en uno de sus típicos arranques de Kit el auto fantástico me diga “mira huevón hoy día hace mucho calor y la verdad que no la hago. Menos para que tu vayas a la playa y mucho menos para que complazcas a tu enamorada que la verdad fácil te recompensa a ti pero a mí solo me genera más peso y, on that note, ni qué decir de tu hermana”.
Pero Kit el auto fantástico me sorprendió con un silencio absoluto durante la ida y vuelta. Será porque le llené el tanque o porque le eché agua antes de salir, no sé? Los que no nos sorprendieron con silencio fueron los hijos de puta que nos tocaron de vecinos. Dios mío. O sea, ¿es indispensable hablar a volumen tan alto? Ya entendimos que es domingo y están en la playa y están chupando y se sienten todo ¡papirriquis-2008-ohyeah! Pero por favor no lo pueden hacer en silencio. Ahora no crean que soy intolerante. O sea, tengo poca paciencia y todo pero en serio esto no se lo aguantaba nadie.
Riki, la Mujer Feto y la Pandilla de la Ley
Estoy tratando de dormir tirado en la poltrona lo que es todo un evento pues estos días la verdad con las justas cierro el puto ojo. Pienso en que mañana tengo que ir a trabajar, y en lo bien que se ve la negra en ese bikini, en lo rápido que pasó el fin de semana, en cuanto extraño mis días de huevero, en que no hay feriados a la vista, en que mañana de nuevo me tengo que despertar temprano, en que Men’s Health dice que no se puede dormir estresado y entonces me estreso más porque no puedo dormir y así un círculo vicioso de insomnio profundo.
Pero lo entiendo. O sea, así es la vida; no se puede esperar más. Uno tiene que ser duro (y la verdad que con lo buena que está la negra en ese bikini esta recomendación está siendo quizás demasiado fácil de seguir), sobreponerse al estrés ganarle a los retos de no dormir y claro en esas estoy. Solo que cuando creo que tengo que empezar con mi mantra de de “tu no eres tu trabajo, todo lo que cuenta es ahora, tu cabeza no te deja dormir, déjalo ir, pon tu mente en blanco, para de mirar a tu enamorada con cara de depravado, etc.” que tan bien me funciona en esos momentos, veo mi tántrico/apacible estado destruido por un grito estridente pero en un tono de aparente sabiduría.
Volteo y veo a un neandertal con la que quizás sea la ropa de baño más fea que haya sido diseñada en la historia de la humanidad. Miro a su costado y una tipa en un bikini que le hace juego y lo peor es que no solamente hace juego el bikini sino que tristemente también lo hace su cacharro. Pongo mi cara más mira-rechucha-tu-puta-madre porque no discutes qué es y no es pachanga en La Ley/el kimbara/el bertoloto o donde sea que sacaste a ese estropajo que llamas mujer y te callas la boca. El Riki, porque así le hubiese gustado que lo llamen, (Riki, Papi-rriki), malentiendó mi cara de “calla mierda” por una de interés. Poco le faltó para decirme “si o no colorao”. Menos mal en ese momento dios, o quien sea, optó por lucirse con un milagro que silenció al huevón…por un momento. Yo no esperaba más porque ninguna deidad es lo suficientemente poderosa para callar a ese pelotudo por más de un nanosegundo aunque quien sea que haya sido tiene todo mi respeto por el fugaz éxito de su misión.
Bueno, cuando Riki si se calló, la cosa esa que por el pelo largo debe haber pensado que era una mujer dijo “tipo que no. O sea reggaeton es pachanga, pero cumbia no”. Y así, discutieron horas sobre si reggaeton, cumbia, salsa, merengue y no se qué chucha era pachanga. Yo por lo pronto, resignado a dormir estaba punto de preguntar si el himno de la alegría calificaba como pachanga o si veían algún atributo pachangoso en el hit verano 2007 “yo se cuidar mi cuerpo”. Pero como sabía que Riki no iba a entender la indirecta opté por el silencio.
¿Pero saben cuando pararon de gritar los socios de La Ley? Cuando de la nada una avioneta pasó tirando en paracaídas maltrechas huevadas del aire. Yo por lo pronto sabía que lo debía haber hecho alguna amiga de ene para “o sea cagarse de la risa de cómo estos muertos de hambre tipo que se pelean a muerte por cualquier huevada gratis”. Y así, la discusión sobre la pachanga llegó a su fin: cuando el monstruo asexuado de cabellos largos miró a Riki y le dijo “yo quiero uno, tráeme” y Riki Papirriki salió corriendo por ellos.
Solo un rato después a la mujer feto se le ocurrió preguntar: ¿qué son ah? Las ganas que tuvo Jota de envolver un mojón en papel crepé naranja y tirarlo para ver cómo Riki lo iba a recoger para la mujer feto, aún no sé cómo se llegaron a contener (quizás otro milagro). Luego de correr 5 minutos por un gansito gratis caliente de 1 sol, Riki y la pandilla la ley se quitaron de la playa. En silencio la playa festejó.
The Man With the Plan
Sin duda han escuchado mil refranes graciosos que empiezan como “a caballo regalado”, “no por mucho madrugar”, “dime con quien andas”, “tanto va el cantaro al agua”, “business son”, “hoy por ti”, “que dios te lo pague”, “soy muchacho provinciano”, “me enamore de ti”, “que levante la mano”, “Si es así déjalo ahí hechizado encantado por ti”, “chino, chino, chino” y “si se puede”. Y claro, para nosotros los peruanos sobran los refranes, las frases chéveres, barrio, ritmo, sabrosón, y tal. Y claro, casi todas esas frases son algo así como el antiperuano, todas hablan de prevenir, de ser precavido, yara, guarda, etc. Pero lo que vi en “El Shhh” el domingo no tiene nombre.
O sea, no hay derecho que alguien me haga ver eso y me obligue a aguantarme la risa. Se pasan de pendejos de verdad. O sea, uno ve algunas cosas y debería tener el derecho a burlarse porque vamos o sea uno es hombre/mujer y la carne es débil. Y hay gente que simplemente hace puntos y ruega por ser el punto de burla, pero no cualquier burla. Esa burla exagerada con señalada, con risa exagerada mezclada con grito. O sea, esas burlas para el recuerdo que la victima nunca olvida y que lo persigue mientras duerme.
Cuando vi a este intrépido personaje no tuve más que pensar de una forma de la que siempre fui crítico pero quizás por el estrés del día simplemente entendí. “No, así no es pes señorita, no hay derecho pes señorita. Sea conciente pes. DIGALE A ESE CONCHADESUMADRE SENTADO DEBAJO DE LA SOMBRILLA EN CHALECO QUE NO JODA, que si se va a poner chaleco para caminar por la arena seca por lo menos se tape por no decir que use la capa invisible de harry potter o que se quede en su jato. O sea, uno tiene derecho a veces a no querer reírse o hacer pila cuando le provoca de verdad y no obligado por ver uno huevada así de graciosa.” Y no era cualquier chaleco era como que de wetsuit tipo los que se usan para esquiar. El tío estaba orgulloso de su chaleco, como esos viejos que alguien les dice que algo les queda bien y se lo ponen 20 día seguidos…igualito. El pata debe haber pensado que todas las sonrisas de la gente mientras el caminaba eran por lo bien que se veía, todo chévere tipo Mitch Buchannon solo que sin la moto y no porque todos no podían aguantar mas y les salía una sonrisa por que era solo la punta del iceberg de la carcajada que llevaban dentro.
Cuando lo vi pasar mojado con su chaleco, con una cara de palteado que solo podía indicar que THE MAN WITH THE PLAN ya se había metido al agua y salido con vida miré a la negra y le dije: amor, creo que ya nos podemos ir. Lo había visto todo.
