Sandy Calvin visita a las Congresistas Autóctonas

6 12 2007

Como parte de las actividades cotidianas de mi viejo en la chamba, recibió una citación al Congreso para explicar los avances del proyecto del que es director ejecutivo: Programa para la Gestión Ambiental y Social de los Impactos Indirectos del Corredor Vial Interoceánico Sur.

Y eso… “¿cómo se come?” pensará usted. Y la verdad que yo tampoco tengo idea pero suena a una de esas huevadas que solamente Jota y sus amigos de comunicación para el desarrollo pueden entender, cuando están en El Sargento…mirando al techo, ¿me entienden? Pero bueno, la cosa es que lo llaman al Congreso a hablar. Y yo, que la verdad hace tiempo siento que no escribo un post tan bueno como el de Ene y el Micro Cochino, pensé que no podía perderme la ocasión para inspirarme. Así que lo acompañé. 

A ver. Lo habían citado a la 1 y 30 en la Sala Leoncio Prado. Bueno, si por lo menos algo sabe de nuestro Congreso, no le sorprenderá enterarse que la reunión se produjo más bien en la Sala Grau y a las 2:15 a pesar de la muerte de la hora cabana, Horacio el reloj puntual, el comercial de MC Francia (ese de “respeto guarda respeto” con reggaeton ho’s y todo) y toda la fanfarria que ahora se supone que seguimos. Lo cierto es que la única hora con la que siempre hemos sido puntuales, y vale rescatar que sin necesidad de comercial con vedette bailando la batidora, es la de salida. 

En fin, entramos y comenzó mi agónica muerte. Para comenzar la comisión que ve estos temas creo que es esa de asuntos afro, indios, amazónicos… pa hacerla fácil, esa comisión donde ponen a todos los que tuvieron que incurrir en gastos de mudanza legítimamente para trabajar en el Congreso. Si recuerda El Regreso del Jedi y el hueco ese en que iban a meter a Luke y la pandilla choclito en el desierto de Tatooine, donde se viven mil muertes y mil aberraciones por mil años (y la verdad que hicieron una mejor tarea de inventarse un infierno que la propaganda de la iglesia católica… o sea fuera de huevadas si me la pintaban así fácil hubiese hecho primera comunión o algo), exactamente así fue esa reunión en el Congreso. Duró tres horas. Tres horas hablando de “Programa para la Gestión Ambiental y Social de los Impactos Indirectos del Corredor Vial Interoceánico Sur” (en adelante PGASIICVIS…mucha huevada; mejor: “La Huevada”). 

Así que horas de horas cada personaje invitado por el Congreso habló de La Huevada. Y de ahí comenzaron las preguntas y empezó lo bueno. De un momento a otro, un congresista le echó a la interoceánica la culpa de la prostitución, el contrabando, el aumento de la tala ilegal, la inmigración hacia Puerto Maldonado y hasta la ineficiencia de las autoridades regionales y locales. Un poco más y le echa la culpa del 5-1 contra Ecuador, de hacerlo salir a chupar a Reimond Manco, de que dejen de hacer Tico Ticos, de poner a Burga de Presidente de la Federación, de la chompa atroz esa que se puso Paolo Guerrero para salir caleta y hasta casi le echan la culpa de comenzar la juerga de la selección en el Hotel El Golf, por no decir la caída del arete de Malú Costa.

Pero lo más gracioso fue cuando las dos congresistas indígenas se pusieron a hablar. Primero que no se les entendía ni mierda. Pero no ni mierda como poco, o casi nada. No, no; ni mierda como NI-MIER-DA. O sea, cuando dicen que las deberían dejar hablar en sus respectivos idiomas de origen no están pidiendo nada ridículo como que se suban los sueldos de los congresistas o que haya reelección indefinida en Venezuela. Debieran dejarlas. No solamente por principio sino que por sentido común. Es decir, prefiero una traductora que hable castellano o cualquier lengua que sea susceptible de entendimiento por parte de, al menos, un ser humano (incluyendo quien lo habla) que tener que lidiar con el idioma que ellas involuntariamente destruían. Fuera de huevadas, no hay derecho que por una cojudez del Congreso ni ellas puedan expresarse como debieran ni los demás puedan entenderlas. O sea, como quieren que no hayan prejuicios si el propio Congreso las obliga a decir cosas como “tengo tierras bastante”, “me han respuestado”, “lo que usted me ha exponido”. Desde aquí un pedido. Olvídense de si el tema es que el Perú sea un país pluriétnico, plurirracial, plurilingüe o pluri-de-la-reputa-madre, se trata de poder trabajar. ¿Nos adecuamos al siglo XXI? ¿O es que nos sentimos demasiado serranos (indios, ¿cholos?) si alguien habla quechua o aymara en nuestro Congreso? ¿Superamos? 

Ese pequeño aviso político contratado aparte, resumo lo poco que pude entender de las expresiones de las congresistas:  

“Señores funcionarios todo respeto, yo quiero saber ustedes en qué beneficia esta carretera al Perú. Yo con toda sinceridad le digo que la verdad no va a beneficiar. Va a servir nomás para que Brasil pase sus productos, pase sus camiones. A ellos sí va a beneficiar pero nosotros beneficiar no. Eso solo prostitución infantil, mercantilismo, igual que telecé. ¿Qué va a beneficiar mis hermanos?” 

O sea, algo le jode, pero lo que sea que sea, es “enenteligible”. 

A la luz del mensaje cabe analizar aquí otra cuestión metafísica del Perú. ¿Alguien está repartiendo puntos bonus por decir “no” y yo no me enterado?” O sea, en serio. O es que hay un concurso o estamos otra vez en una de esas huevadas de ganar el record Guiness de la causa más larga o el cebiche más picante o la pileta más alta, cara y cojuda o una de esas huevadas. Si alguien sabe algo porfas dígame. ¿Estamos contando cuántas veces se dice no en una década? 

O sea prendo la tele y veo mil personas gritando en la calle protestando por algo. Se acerca una periodista y la primera palabra de la persona entrevistada es “no”. Y no como en la respuesta a la pregunta “¿usted vio al asesino?”, “no, no lo vi”. Sino como parte del siguiente adagio urbano-contemporáneo “no señorita, no hay derecho pes señorita, no pede ser señorita. Así no son las cosas.” Incluso la gente que marcha sin saber por qué, porque piensa que es de puta madre, porque no tiene nada más que hacer, porque le pagan o porque está molesta pero no sabe con quién, siempre tiene el mismo floro: “no pes señorita, eso no pede ser, no hay derecho señorita, no pes, siempre es lo mismo señorita” Y la tipa lo mira con cara de “pero no pues ¿qué? ¿Qué no puede ser? ¿Qué derecho no hay?” 

Y cuando tiene la osadía de decir lo que está pensando ¿qué le responden? (Vamos todos en coro) “No pes señorita, no hay derecho señorita, eso no puede ser señorita, siempre es lo mismo señorita”. Y cuando la periodista se pone incisiva y pregunta de nuevo le dicen “usted periodista que oprime, que desinforma, que habla mal así del magisterio (del trabajador portuario, de las enfermeras, en fin) está mal pes señorita. Por eso vamos a seguir en la lucha con los hermanos para hacer frente a este atropello y vamos a continuar con la medida de fuerza y hacer movilizaciones a nivel nacional.” 

Después de haber pasado el agonizante día con mi Calvin en el Congreso, estoy seguro que si lo vuelven a citar mandará su respuesta: 

Estimada Presidenta de la Comisión de los Congresistas que sí se mudaron: 

Por medio de la presente me permito saludarla ya la vez hacerle llegar mi opinión la misma que lamento consta de tres frases: 

  1. No pes señorita 
  2. No hay derecho pes señorita
  3. Así no son las cosas

Aprovecho la oportunidad para reiterarle mis sentimientos de respeto y estima.

Sandy Calvin

Director Ejecutivo de La Huevada





Sincretismo Cultural: The Calvins Raid Arequipa

3 12 2007

Calvin es arequipeño. Muy arequipeño. Pero toda su familia se mudó a lima. En Arequipa no tenemos a nadie. Nadie con ENE mayúscula. Aún así, puedes quitarle el Calvin a Arequipa pero jamás de lo jamases podrás quitarle lo arequipeño a Calvin.

  

La jato en vallecito

 

De las cuchumil veces que los calvin hemos ido a visitar Arequipa no hay una que no empiece por ver la casa de Vallecito. Si la casa de Vallecito donde vivió el niño calvin. La jato, blanca de la esquina igualita cada vez que la vemos con exactamente las mismas ventanas y exactamente las mismas plantas y exactamente los mismos números y exactamente los mismos cuentos. Pero no porque siempre sea exactamente la misma casa mi papá se emociona menos y los otros cuatro calvins más. Es como visitar el teatro donde interpretaron las veinte mil historias que, como en toda familia, todos tuvimos que sufrir en la mesa. Y obvio, no se si lo mas duro del fucking calvin growing up tour para nosotros es escuchar los cuentos, TODOS, otra vez o ver la exactamente misma jato all over again. Fuera de huevadas creo que la única emoción que sentimos Jota, Ene y yo es el thrill que puede ser pensar que esta vez ya la pueden haber tumbado y que el puto viaje a Vallecito llegara a su fin de una vez. En serio, quienes estén interesados en proyectos urbanos en Vallecito arequipa pónganse en contacto conmigo, firme. Si no lo hacen le harán un daño enorme a generaciones futuras de Calvins porque por lo menos yo solo por venganza voy a llevar a mi familia a hacer el tour una y otra vez, con los mismos cuentos y todo. Desde ahora siento un tingly feeling imaginando las caras de mis hijas cuando yo suelte la frase “vamos a dar una vuelta por la campiña”. ¡oh yeah!

  

El Puente de Eiffel

 

Pero para ir a la jato blanca de Vallecito hay que pasar por el puente de hierro que construyó el mismo huevón de la torre Eiffel. Un verdadero genio ese puto odioso. El mismo “genio” que tuvo la buena idea de construir un horno humano (“edificio de hierro” fue el eufemismo del autor) en medio de los 40 grados de Iquitos. Asumo que después de eso lo encerraron en el Larco Herrera o se enteraron los aliados y lo sentenciaron a muerte en Nuremberg.

  Locuras (ajenas) aparte, el puente que cada vez que pasamos parece más hecho mierda y roba cada vez más fuertes y, por cierto, frecuentes jarabarayantas e invocaciones al señor de Kiki y Ene. Lo peor de todo es que mi viejo siempre dice, que lindo puente, lo hizo tal o cual. Pero todos sabemos lo que estamos pensando así que lo digo por primera vez. “Pa, es solo un puente, un PUTO PUENTE”. A veces pienso que mi viejo todavía no ha superado el trauma provinciano y no recuerda que en La Capital también hay puentes y “mas grandazos pue” y que si quiere podemos pasar por todos mil veces y tomarle fotos y mandarlas por la web a nuestros conocidos.  Pero el vueltón que nos damos cada vez para pasar por ahí también agregan emoción al paseo. ¿Será esta la vez que ya no nos dejen pasar? Ese día nunca llega, a pesar de que Ene, Jota y yo (y creo que cada vez más Kiki) lo ansiamos más de lo que ansiamos que nuestros vecinos chinos paren de gritar frases ininteligibles en las noches.  

La comida

 Les he contado el recorrido turístico primero porque no paseamos más después de eso. O sea, cuando mi viejo suelta la frase “vamos a dar una vuelta” y mis hermanas y yo nos miramos con una cara que quiere decir “o shit, it’s that time again!” “Make it stop!” y empezamos a decir nombres de restaurantes a ver si a Calvin le da un antojo y nos salvamos del insalvable “tour de la campiña mas vallecito mas fucking tin bridge” y todos sabemos que la media hora turística del fin ha llegado. Aunque una vez fuimos a ver a la momia Juanita creo, cuando mi viejo miro al guía con cara de “oe al menos me van a regalar una raspadilla del Ampato por las 15 lucas por persona que pague” me di cuenta que estábamos jodidos. Una vez que pisamos Arequipa los Calvins nos convertimos en hobbits.  

Y por Hobbits asumo que entienden lo que quiero decir. Al igual que los clones de Jota, los Calvins en Arequipa comen 7 comidas al dia: breakfast, second breakfast, elevenses, luncheon, tea, dinner and supper.

  Como buenos hobbits, el poco tiempo que nos queda entre comidas lo pasamos en nuestro cuartel general, normalmente ubicado con precisión estratégica entre el lugar de las salteñas y el queso helado,  para digerir y esperar la siguiente comida, quizás viendo tele y comiendo algunos chocolatitos de la Ibérica para ir haciendo tiempo.   

Y claro, si les pudiese contar cuantas veces hemos ido al Sol de Mayo, al Fiesta, al Cántaro, a Tingo, a La Sanguchería, a la Holandesa, a la esquina de las salteñas y hasta el Manolo se nos acaban los dedos de las manos y los pies. Todos los días terminan en el mismo lugar; la farmacia. Ahí, armados de botellas de agua mineral y un adecuado supply de Pankreoflat cerramos el día, saboreando en nuestros sueños la siguiente chanchada.

  Y así, van los días planeados hasta que a nadie le entra media salchicha arequipeña más sin que le den arcadas, hasta que el último queso frito con ocopa logra bajar nuestra traquea con el último sorbo de Kola Escocesa. Y cuando Calvin decide que ese punto llegó, adelanta la retirada y con las mismas zarpamos de vuelta a Lima a sabiendas de que Calvin querrá comer vareiniques el siguiente fin de semana.   Después de todo, una vez que se cansó de recordar que era arequipeño, a Calvin se le suele dar por recordar que también es judío.





La Religión en Mi jato: El Judaísmo de Calvin

30 11 2007

La religión de quienes vivimos en palacio calvin nació mal. O sea, se que en la mayoria de hogares hay una sola religión que sirve de algo asi como principio rector de la educación de los hijos. Pero en mi casa no. 

A ver. Mi papa es judío, o al menos, eso es lo que el dice. O sea, tuvo su Bar Mitzvah y todo del que incluso tengo algunas fotos (aunque la verdad se ve tan trucado que puede que las haya mandado a hacer). Lo unico que me hace pensar que de verdad se llevo a cabo es que hay testigos que conozco en la foto que me lo han podido confirmar. Porque sobre leer la Torá y rezos de mi papá la verdad que lo dudo y mucho. Pero lo que más me hace dudar de su Bar Mitzvah es creer que haya estado en una sinagoga tanto tiempo, aun a los trece cuando debe haber tenido 5 veces la paciencia que tiene ahora, no creo. 

Pero hay más. Ya de adulto lo he visto observar casi ninguna fiesta ni tradición judía. A ver, en Kippur no solamente no ayuna sino que creo que alguna vez lo vi comerse un sanguchito de jamón del país en Palermo (bien kosher mi viejo, ¿no?). Creo que se hizo Shabat en mi jato un viernes a pedido de mi abuelo cuando vivía y nunca más. Mientras mi abuelo vivio tambien fuimos a Shabat en su casa pero de puro chéveres. Una vez que murió se terminó. Sin embargo, sí debo decir que parece muy interesado con Rosh Hashaná. Y lo que quiero decir con eso es que no tiene idea que se hace ni como se hace ni cuando se reza ni que quiero decir cada rezo, pero si pretende saber que sabe.

Mas bien el judaísmo de mi papa en Rosh Hashaná mas bien quiere decir esta conversación con mi tía cuando lo llama a invitar. 

Tía: Davicho, este miércoles es Hashaná véngangse a la casa. 

Calvin: ¿Qué vas a preparar? 

Tía: Ay no jodas.  ¿Ya comenzaste? Ven nomás. 

Calvin: Ya. A ver, quiero gelfilte fish, carne con tomate, vareiniques, sopa con mondolech y blintzes. 

Tía: ¿No quieres nada más? 

Calvin: No pero acuérdate de hacerlos como los hacía mi mamá, o sea nada de vareiniques de queso ni de ponerlos como guarnición.  

Llegado el día de la comida, mi viejo se sienta a joder a mi tía a decirle lo feo que le salió cada plato (ignorando que es el peor insulto que le puedes decir a una mujer judia después de “vieja” que es culturalmente transversal) aunque no cocina nada mal pero es que Gastón Calvin tiene que ser el crítico de la comida. “La mamá los hacia asi” o “la mamá no le ponía no sé qué (o sí le ponía algo más)” o “la mama los hacía con no sé qué cosa”. Al punto que en la misma mesa mi tía le dice ya pues “dile a tu mamá que te los haga”. 

Pero comida aparte, el judaísmo de mi papá es limitado. De las pocas vecs que he ido con el a la sinagoga recuerdo poco. Recuerdo que me aburrí porque no entiendo nada. Si recuerdo ver a mi papá tratando de pasar piola en los rezos moviendo la boca cuando todos los demás la movían (menos en Kadish que por respto lleva plage), pero asumo que ellos sí sabían lo que estaban diciendo porque de seguro mi viejo no. Y era obvio que ni él ni nadie podía entender lo que salía de su propia boca.

Pero yo sí. La situación es similar a la de esos comerciales de la escuela de idiomas de la PUCP en los que un pata canta una canción popular en inglés siguiendo la tonadita pero con palabras como Kentucky Fried Chicken, My Little Pony, New York y demás. Mi viejo la hizo igualita solo que comienza con palabras como Baruj ata Adonai, eloheinu melej haolam (para quien no sabe así comienzan TODOS los rezos judíos, eso es como saber la primera línea del padre nuestro, digamos). De ahí lo mix up un poco con otras palabras o frases alusivas a polos de turistas que visitan Israel como Eretz Israel, Shalom, o con frase alusivas a comida como matzá. De ahí saca otras palabras secretas como Daiyeinu (de una canción) y kulot (se la acuerda porque le da risa). Eso sazonado con un par de “amenes” por ahí y por allá y tienes los ingredientes para pasar piola en la sinagoga. 

Pero claro, lo que sí nadie se esperaba era que fuese tan poco judío como para casarse con una goim. Pero lo hizo. Y así nuestra casa nació sin religión. Mis hermanas y yo no hemos hecho ni primera comunión, ni ningún sacramento católico. Nadie hizo Bar ni Bat Mitzvah, no fuimos ni a colegio judío ni a católico. Creo que a mi me hicieron una suerte de bautizo judío (bris) pero trucho porque creo que no había rabino sino que doctor (judío pero no creo que cuente como rabino). Si hubiese ido ese nuevo Matisyahu que tiene la esposa que no quiere que los hombres la toquen (con ese cacharro ¡menos mal! Ven, Dios siempre tiene un motivo para todo) fácil contaba, pero ni Matisyahu ni su felizmente intangible esposa fueron. 

Así que en mi casa mis papás no tuvieron forma de decirnos que no hagamos tal o cual cosa porque a “papalindo no le gusta”. Desde que sabemos hablar contestamos, “mi papá es judío, ¿quién es papalindo?” Quizás esa fue la chispa que encendió la revolución liberal de Palacio Calvin.





Ene defiende a Paolo

28 11 2007

Señorita Magaly Medindia:

Te tengo que contar que me parece que te excediste con lo de Pao Guerrero. Primero lo primero. Cualquier persona que se le ocurra publicar fotos de un hombre usando esa especie de chompa-blusa con botones de hace 10 años que debe haber sacado de los saldos (¡dios me libre!) del walk in closet de Claudio no merece el perdón de dios. Bien sabes, que todos tenemos días en los que nos vestimos como nadie nunca debería. Y pasa en las mejores familias ¿o crees que los vestidos de Paris Hilton siempre han sido así de fine? Pero es nuestro derecho a la intimidad que nadie se entere. O sea, si se quiere vestir como gay de discoteca de La Victoria tipo que es entre su conciencia y él. 

Si tú crees que quien sea que haya sido perjudicó a Alan con eso del hijo nuevo, no tienes idea lo que has hecho con la imagen de ese chico. O sea, respetos guardan respetos, Maga, no te pases. Yo no publico fotos tuyas cuando te haces moños con las mechitas cholonas retorcidas esas que dizque (asumo que el rizador de la peluquería de Tula) que te adornan la oreja. Mamita, eso no se hace ok? No-se-hace. Ni publicar esas fotos de Pao ni las putas mechas que son propias de quinceañero de Chifa, ¿estamos? 

Me acuerdo del día que Enita y yo fuimos a pasear por no sé donde (o sea, si alguien quiere que diga dónde estuve lo menos que puede hacer es darme algo de canje por el cherry, ¿me sigues?). Bueno, me di cuenta que, o sea, mis botas regias rojas con blanco y taco preciosas… que me traje de Buenos Aires en la época que todo estaba tan botado que tuvieron que triplicar el precio del bulto adicional en LAN (¡Aerolíneas nunca! Espero que en eso al menos estemos de acuerdo.) porque la verdad que daba ganas de meterse a la maleta el país entero, (obvio que sin sus indígenas que apestan peor que los nuestros). En fin, sintetizo. La cosa es que nos paseábamos por no sé dónde y en eso viene una “amiga” (y le digo “amiga” porque tú sabes, o sea, era una de esas personas que usan la palabra amiga en serio. O sea no por joder. O sea aléjate india, rápido.) y me hace una pregunta que la verdad me da vergüenza contarte pero que por lo ilustrativo que es tendré que hacer un esfuerzo y comerme la sorna pública que puede generarme. Esta “amiga” me dice: “Hola estas regia (como siempre) ¿dónde te compraste las botas de Angie Jibaja?”

Como tú sabrás, mi opinión de esa tal Angie está por supuesto por los suelos. No sabes el soponcio que me dio que esta Mashalá me venga a hablar así, como si fuese mi culpa que su abuela haya sido la jadamad de Rafito. Por supuesto que no pude más que poner el grito en el cielo. Porque, como sabes, esos insultos a mí no me hacen gracia. O sea, una cosa es que no le parezca nice mi ropa (y con el gusto que ella tiene la verdad me vale poco) pero otra distinta es que me diga que me visto como una de esas tramposas-resbalosas-dizque-bohemias del zoológico que es la farándula limeña. La miré de pies a cabeza con la cara de desprecio que le pongo a las empleadas cuando no comprenden que no tengo porque ganarme cada vez que salen con la ropa esa de mal gusto que se ha puesto de moda entre los de su clase y le dije “¿y tú de dónde has sacado el vestido de la Chola Chabuca? ¿Del closet de tu vieja?” 

La chica por supuesto que se ofendió un poquito, pero de hecho que no mucho porque la Chola Chabuca bien podría ser su vieja y Edwin Sierra su progenitor (creo que con esas palabras hablan ellos). Pero, como sea que sea la cosa, asumo que ya sabes que llegué a mi casa y quemé las botas junto con cualquier foto que haya encontrado de la chica Jibaja como para librarme de su fantasma. No sabes todas las cremas que me tuve que poner en los pies de solo pensar que el mismo modelo de zapatos había tocado su camote y mis uñas con pedicure francesa. Terapia, urgente que le debería cobrar a ella, además de lo que me va a costar bajar las calorías del litro de helado Light regio de 4D que la depresión me hizo comer.  

Después llamé a Koziuko y le grité al pelotudo indio argentino que me atendió. Obviamente que lo amenacé con demandar a la tienda por daños y perjuicios. O sea, eso de usarme a mí para hacer acción afirmativa y venderle zapatos regios a una persona cuyos padres usaron sandalias de caucho de llanta la verdad que no va conmigo. Una cosa es que dé el salto del mercado central de Quispi Canchis a las tiendas esas de medio pelo de Plaza Sur, pero de ahí a que se mande a comprar los mismos zapatos que yo, porfavor, antes me amputo los dos pies.  

Lo que quiero decir con toda esta jarana, que por supuesto nunca se habría dado si la chica esta hubiese tenido el buen tino de comprar sus zapatos en Los Olivos (para esto, perdona la ignorancia pero ¿dónde queda, ah?) o cualquier centro comercial digno de su posición, es que si alguien por casualidad publicaba una foto mía con esas botas te juro que me moriría. No paro hasta que mis amigos de la bancada de Lulú lo tipifiquen con un delito retroactivo para que metan preso al desgraciado de por vida. En serio. Tienes que considerar además que este chico, al igual que tú, ha salido de abajo y que tiene que luchar, de por sí, contra un estigma social que en su caso es súper marcado (¿le has visto el cacharro? Pepa pepa no es, ¿no?). O sea, no es su culpa que haya nacido, además de con todas esas dificultades raciales, con mal gusto. No tenías por qué hundirlo así. Como me dijeron el día que estuve en el micro: “sea conciente señora Magaly”. 

Finalmente, te estás olvidando la mala la publicidad en contra Friday’s y Bohemia generada porque tus fotos los hacen admitir públicamente que permiten el ingreso de gente, por mas famosa que sea, con chompas como esa. Eso tiene que haber perjudicado sus perspectivas de ingresos para al menos los siguientes 5 años (lo que es yo, no piso esos locales más). Pero de pronto no llegan ni a eso. Porque… ¿ahora tendrán que ser cerrados por el correctísimo alcalde de Miraflores? Mínimo, ¿no? 

Ene.





Nota Aclaratoria Nº1: Jota No es Lesbiana

26 11 2007

El sábado, conversando con una de las amigas de la Negra, me encontré con una grata sorpresa. O sea, también fue una sorpresa saber que alguien más que mi vieja lee este blog, pero definitivamente no me esperaba que alguien lo siga (digamos que haya quien se sepa los personajes). Así que comprenderán mi desconcierto cuando se me acerca esta chica amiga de mi enamorada y con un tono cuya sencillez no hacía más que agravar la hilaridad de la situación me pregunta “Oye Eme, pero no entendí. O sea, Jota ¿es lesbiana, o no?”

Por supuesto que no pude más que matarme de risa. Pero fue uno de esos ataques de risa frustrantes. Frustrantes porque me moría de ganas de contestar. Es más, en mi cabeza ensayaba millares de respuestas. Lo cierto, lamentablemente, es que cada respuesta me sonaba más ridícula que la siguiente. Eso, sumado al par de tragos que ya me había tomado, debe haber terminado de pintar un cuadro bastante patético. Y claro, o sea, ahora que esas mil respuestas pueden salir en un todo ordenado, la amiga de la Negra ya no está para escuchar mi rollo. Por eso, y a pesar de la ligera extemporaneidad de la respuesta, no me queda más que tomarme un momento para contestarle y quizás contar un poco más sobre Jota. O sea, a los que les gusta Jota, ¿que más saben de ella fuera de que quiere que la marketee, que la joden de fumona, que estudia una carrera que no paga y que tiene amigas lesbianas?

Así que aquí va. Si usted tenía esperanzas, lamento darle la mala noticia: Jota no es lesbiana. ¿Y por qué tan seguro? Porque la evidencia más contundente apunta hacia todo lo contrario. Aquí dos argumentos sepultantes.

El sex appeal de las lesbianas en Pituhippie Nation

Jota no es lesbiana porque serlo es tan “in” en los círculos en los que ella se mueve que si de verdad lo fuese, todo el Perú ya se hubiese enterado. A ver, cuando se puso de moda usar el turbante de Yassir Arafat amarrado en el cuello, las medias de Pipi Longstocking, las carteras de papel reciclable, y usar el mismo sweatshirt del Dark Side of the Moon hasta que las lavadas lo hagan acabar más agujereado que la última versión del cuerpo de Sonny Corleone. ¿A caso se aguantó?

Lo que trato de decir es que Jota ya quisiera haber sido lesbiana. O sea, cada vez que entra a La Sede, estoy seguro que le arde en el alma no serlo. Me la puedo imaginar en definición de súper plasma HD bailando The Divinyls sola, dando vueltas como Kate Hudson en esa escena de Almost Famous, vestida con un polo súper suelto con polka dots inmensos que en el mero centro centro llora en letras extra gordas y chillonas “¡Soy Lesbiana y Qué!” o “Lesbian Sister Here” o “Member of the Ya Ya Dikehood” o “Si eres mujer, méteme letra”. Me la imagino yendo a buscar a mi papá para que le vuelva a meter el floro del judaísmo como excusa para prohibirle ir al desfile anual de orgullo gay. Me la imagino diseñando recursos comunicacionales para el MHOL. Me la imagina postulando al Centro Federado de la universidad en la lista alternativa.

O sea, yo sé que no conocen a Jota, ni la reconocerían si se la cruzan en la calle. Pero, fuera de huevadas, con lo que ya saben y la cantidad de puntos bonus de la Pituhippie Nation que habría ganado, ¿si lo fuese, no cree usted que ya se habría enterado?

The I don’t give a fuck factor

En el colmo de la conchudez agradable que Jota ha desarrollado en sus relaciones con mi papá, ella ha aprendido a ser particularmente explícita sobre su vida sexual. Especialmente en la mesa. Hoy, por ejemplo, llegó a casa cerca de las 7 am. Más tarde se encuentra con mi viejo. Calvin, todo tranquilo, empieza a preguntarle sobre la noche.

-“¿Qué, a qué hora llegaste?”

Jota contesta. Entonces Calvin empieza a interesarse en el tema.

-“¿Y… dónde estuviste?

-“En la fiesta, pa.”

En ese momento el tono cachoso que pone el tío tic toc cuando quiere comenzar a joder se empieza a sentir.

-“La gente no se queda hasta las 6 am en las fiestas.”

-“Sí papi, hasta esa hora me quedé hoy.”

Pero el tío Tic Toc ya la había acusado, juzgado y condenado. Y como si Jota hubiese estado inventando una explicación para el escándalo Paolo Guerrero soltó su veredicto: -“Hombre”.

Y “hombre”, porsiaca, no era una exclamación de sorpresa, una frase coloquial o un uso idiomático típicamente criollo. No, no. Mi papá le estaba diciendo “hombre” que en su idioma quiere decir exactamente: “Oye cojuda, a mi no me engañas, si llegas a esta hora es porque has estado encerrada en algún sitio con algún bohemio, barbudo, con polo de Che Guevara y tatuaje de Pearl Jam.” Jota solo lo miró y él se quedó callado.

Si pensó que eso quería decir que el buen tío tic toc acababa de hacerse con la victoria en una pequeña batalla paternal contra la metafóricamente (énfasis es nuestro) pequeña Jota, se equivoca. Sí, se equivoca. Porque aquí, todos, incluido el tío tic toc, tenemos claro que esa mirada de Jota es la más dulce de las venganzas; el resultado de años de aprendizaje estudiando las jodas del Rey de Palacio Calvin.

Esa mirada quiere decir en el tono más Fuck-You que se puede:

“Sí pa. Estuve con un pata, pero no te mentí por completo. Sí es cierto que me quedé hasta tarde en el tono. O sea hasta las 6. Solo que de 6 a 6 y 30 nos metimos un quickie. Pero no te preocupes, fue en el carro de Porro (o cualquier otra chapa marcadamente ineufemística característica de sus amigos) aquí afuera de la jato. Uy, pa, te has puesto un poco rojo…ahora ponte a pensar cuánto de lo que dije era joda y cuánto verdad. ¿No me quieres seguir jodiendo en ese tono cachoso?” Y ella sabe muy bien lo que dice su cara.

Lo que quiero decir es que Jota no tiene roche de hablar. Ninguno. Jota sabe que mientras sea responsable, toda la jato respalda lo que sea que decida o haga. Con eso en mente, si fuese lesbiana, ¿no cree que ya lo hubiese dicho?. Cuando menos, ¿solo por joder a tic toc? Yo sí.

Lo que quiero decir, Efe, es que Jota, a pesar de ella, no es lesbiana. No way.





La Teniente Negra y el misterio de las tías esas

24 11 2007

Anoche llega el hermano de la Negra a su sala preguntando por qué había tanto sereno afuera del edificio. Por alguna razón extraña varios serenos estaban esperando que un misterioso personaje salga de las áreas comunes del edificio donde vive la Negra. La verdad no la conoceríamos hasta que el Operativo La-Negra-Quiere-Saber-Mierda hubiese arrojado las primeras luces.

 

Ni bien vio la escena del crimen pareciera que una nube de bichos le picó el culo a mi enamorada. La Negra decidió que se había convertido en la versión Efbiai (FBI) de Magaly en su edificio. Comenzó a hablar en un tono de combate casi inentendible. Le puedo jurar que estuve a segundos de contestarle “diez cuatro, mi amor. Diez cuatro”. Yo me rompía la cabeza pensando si esta era la persona con la que hacia segundos estaba teniendo una conversación común y corriente o si era un taxista llamado al que se le había encargado hacer seguimiento de un personaje. Pero la Benedicto Jiménez del edificio no vendería su posición teniendo conversaciones bizantinas y en volúmenes peligrosamente convencionales en medio de su espontáneo stake out. No, no. El trabajo es el trabajo y su deber era descubrir la verdad pues es lo que se espera de cualquier servidor público.

 

Rápidamente comenzó a analizar los recursos que tenía a la mano para descubrir la verdad de la milanesa. Tenía el intercomunicador que daba a la calle, ventanas en distintas posiciones de la casa, la puerta principal que da a las áreas comunes del edificio, hermanos y enamorado que utilizar como informantes si fuese necesario, conocidos del hermano como protagonistas, etc. Y en el mismo segundo, como en esa pela en la que Tom Cruise mueve un culo de imágenes borrosas e incomprensibles con las manos- comenzó a tejer su red para descubrir la verdad.

 

Primero, se puso a husmear un poco por la ventana como en esas películas en que el detective levanta ligeramente la persiana para ver sin que lo vean. Le habría salido igualito… si no hubiese sido por lo mucho menos caleta que es cuando las persianas son horizontales y están espaciadas a un milimetro en lugar a 5 centímetros entre tira y tira. O sea, la única persona que no la vio desde afuera era un ciego y eso. Pero con ella no era. No me quedaba duda que en la mente de la Negra eran solo gajes del oficio y el crimen ameritaba la exposición. Ya se encargaría de silenciar a los testigos luego.

 

Cuando se hizo necesario saber lo que se decía, la Negra corrió en graciosos y ágiles, pero, curiosamente intencionalmente silenciosos, pasos, hacia la cocina. Muy atinada ella, levantó el auricular y se puso a escuchar. “Ta mare, no se escucha nada,” me dijo medio asada. Y así concentradísima no pudo descifrar nada. Hasta que sacó su primera frase. Debe haber sentido que era Johnny Depp en Jumpstreet 21 porque su cara se iluminó. Y se preguntará qué hizo que se sienta exactamente al revés de como se sintió viendo ese partido con Ecuador: “puta no sé qué mierda dijeron pero alguien dijo algo de que algo firmó el tipo que salió, no sé. La cosa es que alguien dijo “firma”. Y la mejor es que después otra vieja que estaba escuchando de su propio intercomunicador le pidió a la empleada que le pase un limón. ¡Qué buena! O sea, creo que todo el edificio está sentado al costado del intercomunicador ganándose con todo el pase. Pero solo a una conchuda le da como para hacerse limonada mientras tanto.” En ese punto no sabía si la Negra me estaba rajando de la vieja del limón porque le parecía gracioso o porque le parecía una completa falta de profesionalismo que no haya tenido cuidado. O sea, cuando más de una agencia policial investiga al mismo sujeto por lo menos tratan de no pisarse los talones. En pocos momentos confirmé que se refería a lo segundo.

 

“Fácil ella escucha mejor que yo, creo que le debí preguntar. ¿te hubiese parecido mucha cacha?” Yo estaba listo para que me explique como esto era más grande que nosotros, que había que pensar en el bien común y todo eso, si por casualidad se me ocurría decirle que sí hubiese sido mucha cacha, pero menos mal no lo hice y ella tampoco. Había algo de George Bush en ella durante esta conversación. “¿No lo pueden arrestar?” me preguntó. Le contesté: “¿Qué? ¿Por salir de tu edificio? ¿Jodido, no?” Cuando me contestó “Pero no vive acá, acaso eso no es suficiente.” Yo ya estaba listo para decirle “obvio es mas que suficiente, hay que llevarlo a Guantánamo previa parada en Abu Grahib. En serio, o sea, por ahí que tiene conexiones con el terrorismo internacional o es un threat de seguridad nacional para el gobierno de Mr. Donkey cuando recordé cuántas ganas tenía de terminar la noche con vida.

 

Cuando perdimos el audio nos cambiamos de ventana. Siguiendo indicaciones de la Teniente Negra, apagamos todas las teles de la jato para escuchar mejor. En medio de quizás la mejor combinación video audio desde que se inició el incidente, como si el destino le dijese a la Negra “sorry, linda será para otro día” escuchamos una vocecita proveniente de la misma escena de los hechos. “¿Amiguita?” “¿Hola?”, dijo una tía mirando directamente hacia donde estábamos nosotros. Uy, pensé: la conchesumadre. Subieron unas viejas que solo tenían ganas de conseguir alguien como testigo que les permita detener al sospechoso. Pero la Negra no dejaría que esta conversación termine sin contar con información completa y así lo hizo. Cuando terminó la conversación, que es absolutamente irrelevante en términos de este post, la Negra me miró a los ojos y, fascinada con cara de elemental-mi-querido-siomix y viendo el complejo rompecabezas en un solo pedazo finalmente me dijo:

-         Ya sabemos todo. Fin de la historia. Así, que X le robaba a Y periódicamente y la familia se dio cuenta, entonces la vinieron a encarar pero la X escondió a Zeta que era quien realmente sacaba las huevadas. Ya, ya, confirmado todo (“¿diez cuatro, amor?” pensé otra vez).

Tardó unos segundos en darse cuenta de lo que realmente acababa de suceder con esa conversación. Y eso lo sentenció como si el mundo se le hubiese venido abajo:

-         Puta Madre se acabó la historia. ¿Y ahora? ¿Vemos tele?

Y mi McGyver, McNulty, Truquini, Benedicto, Magali regresó a ser mi Negra. Solo que ahora acepta que es chismosa…de momento.





Be’s Obituary

24 11 2007

(Este post no es parte uno de los posts diarios que siempre sacaré. Si quieren leer ese, miren arriba. Esta es solo una aclaración que vale la pena dejar sentada.)

 

Aunque no lo crea este blog ha tenido una suerte de éxito repentino que realmente no me esperaba. Me han llegado llamadas de mi tía desde Brasil riéndose a carcajadas (gracias tía Je), comentarios de mis primos pidiendo que describa otras escenas familiares (otro abrazo primo Jota 2), fanmail para mis hermanas, he escuchado las carcajadas de mi hermana cuyo no nombre empieza con ene riéndose de Ene (quizás sea el mejor feedback que haya recibido porque tener correa-correa precisamente no suele ser su fuerte y me fascinó), y hasta pedidos de amigos y familiares que me urgen que los incluya o que lo haga de manera más frecuente. Ok, me explico mejor, mi hermana Jota quiere que la marketee igual que a Ene a ver si así levanta. Fuerzas fat, ¡ya va!

 

Sin embargo, hay otras personas a las que al parecer no les hace mucha gracia porque piensan que estoy hablando en serio. Entonces voy a hacer esta aclaración por una única vez: ¡NO ESTOY HABLANDO EN SERIO! ¡ESTOY EXAJERANDO! Repito E-XA-JE-RAN-DO. Estoy seguro que las más de 200+ personas que entran a esta página todos los días saben eso perfectamente. Y los 4 gatos que no lo sabían o que lo creían porque pensarlo así es más divertido, lo saben ahora. Y estoy seguro que no va a ser óbice para que dejen de leer. ¿A caso importa si existe la familia Calvin?

 

Pero concretamente, a dos personas, este blog no les ha hecho mucha gracia. Así que ahora me dirijo a ellas. Be no es una persona, es un personaje. Por supuesto que era inspirado en mi prima cuyas pilas y ganas de vivir son, de verdad, inéditas y que, además, es una de las personas más graciosas y alegres que conozco. Pero quiero dejarlo súper claro, Be no eres tú, es una versión súper exagerada de ti más muchas cosas sacadas de mi imaginación. Si te ofendiste, si te fastidió, si te perjudiqué, si algunos de tus conocidos no supieron diferenciar bromas de realidad, discúlpame en serio. Espero que este post explique que solo exageraba tus extraordinarias ocurrencias y que absolutamente todas fueron o imaginarias o sazonadas. Pero no te preocupes, después de hoy día nunca más mencionaré al personaje Be.

 

Termino este post como se saca a un personaje a media temporada de una telenovela.

 

Ayer Be asistió a la mesa de Palacio Calvin. Jota puso una de sus mil caras elocuentes y Be se ahogó de la risa. Ya con la cara morada, Be me miró a los ojos y en lo que pareció su último secreto me dijo, con el inquebrantable sentido del humor con el que siempre la recordaré, “¿me voy a morir con la barriga vacía?”

 

Su última carcajada, en la que prefirió gastar la última pizca de oxígeno que le quedaba, se escuchó a las 7:22 pm en medio de la agonía de todos los lectores de Mi Jato (que asumo sabrán expresarla en los comentarios a este post). QEPD Be. Yo te voy a extrañar más que todos.





Ene y el micro cochino: historia de una incursión al ghetto urbano

22 11 2007

No he tenido el agrado de subirme a un micro con Ene. De hecho, a pesar de sus declaraciones en sentido opuesto, no creo que ella haya roto su promesa de hace 2 años (¡nunca! ¡nunca! ¡nunca!). Pero sin duda me imagino cómo sería su viaje. Creo que sería algo así.

***

Querido Diario,

Sorry por no ponerte escarcha, ya no tengo la buena de Staples solo la corriente esa de Tay Loy. Hoy me subí a esa especie de lancha con ruedas en la que se movilizan las empleadas, los choferes y los guardianes. Me sentí súper democrática subiendo a una de esas jaranas aunque uno se da cuenta cuando “one doesn’t belong”, ¿me entiendes? O sea, chévere querer comprender la realidad de la jadamad y todo. Pero, fuera de huevadas, o sea las dos yendo a nuestros verdaderos destinos (o sea no subiendo por joder) en el mismo vehículo, por favor, as if.

El micro, que venía con un simpático (y por simpático me refiero a alegre, ¡no te afanes!) indiecito disfrazado de Daddy Yankee parado sobre el escalón al lado de la puerta, frenó a mi costado sin que se lo pida (pensé: la cagada me están secuestrando; tú sabes como está Lima, hombrecitos con disfraz del Cangri asaltan, te hablan, etc.) y me dijo unas palabras que no entendí. Salvo por algo que sonó como “Universitaria” que es la calle-hasta-el-culo donde queda la PUCP aunque hay quienes dicen que está súper de moda con todo esto del consumo en San Miguel, aunque no hay Coach ni Sarkani, solo tiendas por departamento, pero de vez en cuando llegan unas cosas preciosas; aparte en Ripley hay Madden y en Saga MAC, aunque no en todos, bueno si en el de Saint Michael hay (que sinceramente no creo), puede que esté medio in, ¿o no? Ok, ok no está de moda. En fin, ¿en qué estaba? Ah sí, entonces me subo al micro y digo “bueno será pues”. Si hubiese sido católica me persinaba sí o sí, pero no lo soy así que le pedí fuerzas al Señor con un silencioso “jarabarayanta” y me subí. Cómo serán de extraños estos personajes que ni siquiera esperaron hasta que me siente, o sea, ¡hello white citizen here! (Luego recordé que estaba criticando al chofer del chofer, brillante no va a ser ¿manyas?). Ni bien puse un taco, todo precioso forrado en plateado un poco opaco que me trajo Enita del Steve Madden ese de Bayside todo regio que cómo te digo que ni siquiera se merecía que yo lo exponga al suelo breoso con pulgas de ese lugar. Bueno, la cosa es que puse el taco y luego el otro (que era igual de regio) y el chofer del chofer avanzó. Casi se me caen los lentes preciosos que me compré estilo Angelina pero que acá todos piensan que son estilo Angie Jibaja que la verdad de Angelina solo tiene las tetas solo que mal copiadas y la pinta de mi hermana Jota que la verdad debería servir solo para estar indoors o para producciones teatrales de bajo presupuesto.

Pero en fin, cuando levanté la mirada y vi a tanta gente con ropa ordinaria casi me pongo a llorar. O sea que cuando me decían que el Perú es pobre no me estaban hueveando. Vi tantos zapatos tigre, bata y jeans Lois que casi me muero. Pero cuando de verdad me dio soponcio fue cuando vi a una chica toda bien con zapatos de Platanitos… ¡PLATANITOS! La puta madre casi me da un infarto. Quería llorar de la desesperación, ¡que alguien le diga al Presidente que sus programas sociales no están funcionando! ¡Dónde está el Estado! ¡Por favor Pilar haz algo!

Cuando recuperé mi aliento, encontré un sitio y decidí sentarme. Estaba buscando el toilet wrap que a veces hay en los baños públicos (no en Lima, ¡obvio!) para poner encima de la tapa del water que necesitaba para cubrir mi jean Seven maravilloso que ni cagando iba tocar ese tapiz plastificado que tantos potos de cholo con jeans Pioner había sostenido. Pero no había. Miré mi cartera Coach (que es preciosa pero ya te la describiré luego) y sin poder decidir a cuál de mis hijos sacrificar dije, ¡fuck it! Y saqué una separata para apoyar el culo. ¡Soy una genia! Jeans y cartera ambos a salvo del aberrante asiento que me circundaba.

Cuando ya me settle in vi que de vez en cuando se subían mendigos que me hacían pensar que me volvían a secuestrar, pero rápidamente me di cuenta que no era así. Era solamente parte del in board entertainment aunque hubiese preferido ver la última película de Kate Hudson, if you asked me. Cuando pasó el indiecito de la puerta de nuevo haciendo bulla con unas monedas en la mano cantando algún tipo de canción me pregunté sinceramente por si en el Perú todavía había creencias religiosas de la época preinca. Pero cuando me comenzó a maldecir en su idioma “passseje, passseje” ya me llegó y lo miré lista para decirle “¡passseje, passseje tu vieja lorcho rechuchatumadre!”, cuando me di cuenta que así es como, en el idioma de The Help, se cobra por el servicio de transporte. Ay, es cierto que el Perú es un país pluricultural y sobre todo políglota. Alguien debería enseñar inglés en lugar de ese urban-quechuan-aymaran-serranean-ghettoish-crap que se habla en el micro.

Para cuando me bajé conocía al Perú de una manera diferente. Me había topado con el Perú profundo, en un micro en el mero mero San Miguel, jeans Lois y todo. Ahora qué mierda me va a decir Eme que soy una yuppie. Es en estos momentos cuando una siente que debe hacer algo por el Perú… o salir corriendo. Gracias Dios por no permitir que me secuestren. Y de ahí dicen que no existen los milagros. ¡Aleluya!





¿Cómo votaron los Calvins?

22 11 2007

Puede que a estas alturas sea una buena idea que usted conozca acerca de las posturas políticas de cada miembro de Palacio Calvin.Así que sin más ni más iré uno a uno explicando las razones y posiciones de cada quien.

  Ene

A ver, Ene considera que subirse a un micro es una aventura digna de novela (que ella misma titularía “Ene y el micro cochino: historia de una incursión al ghetto urbano”-atentos porque la sinopsis es el próximo post). Ene también utiliza el diminutivo -ito o -ita después de cada sustantivo (como en La Bode-guita). Ene no aguanta ni a los cabros, ni a las lesbis, ni a los hippies porque aj, aj y aj mierda, respectivamente. En cuanto al sexo, Ene lo condena cuando se lleva a cabo… fuera del matrimonio.

 Quizás las últimas tres palabras del párrafo anterior lo pueden haber confundido, pero ellas aparte más claro no lo puedo poner. Rima con Lulú.

  Jota

Lo de Jota es aun más cantado. Jota estudia comunicación para el desarrollo en la PUCP, juerguea religiosamente en el Sargento todos los jueves, se viste como hippy, le gusta starbucks y asiste a conferencias sobre desarrollo. Conoce a grupos de música (pero creo que ella y su gente las llaman “bandas”) extra caletas que abren para grupos (simplemente) caletas que tocan en locales como La Noche (como “The Emergency Blanket, ¿sic.?).

  Jota cuenta con un gran número de amigos y amigas homo y bisexuales. Ahí donde muchos explican a sus papás que no tomaron mucho durante el fin, Jota explica que fumó poca hierba. Sus amigos tienen pelo largo peinado con una cola y lentes, todos son de la PUCP y saben, con quizás demasiada precisión, lo que sea que haya dicho Zaratustra. O sea, Jota personifica a la más reciente creación mediática universitaria: el pituhippy. Como ya debería saber si estos personajes fuesen a fundar una nueva República (posiblemente en la facultad de ciencias sociales de la PUCP) la simpática Susy sería presidenta. Lamentablemente, no hay suficientes alumnos en la PUCP ni borrachos en el Sargento para que esta preferencia se traslade al gobierno del Perú.

   Kiki

¿Si le digo que Live Water Inc. es una congregación evangélica -de la que mi vieja participa activamente- ya sabe por quién votó Kiki o la quiere hacer más larga? Ahora que el Presidente parece medio evangélico quizás valga la pena precisar. Todos pensamos que su segundo apellido era Fung, en especial Rafael Rey, hasta que descubrimos que Lay Fung era solo un perro famoso que tenía más posibilidades como candidato presidencial y edil que su semi homólogo.

  Sandy Calvin

Votó por otro gran hombre capaz de convencer al mismo Benedicto de emitir una bula que promueva la abstinencia mediante la distribución gratuita de Durex Ultra Sensitives. Una pista más, ahora tiene canas. Ya, está bien, otra pista más, hace dos años era la mitad de la persona que es hoy (y desde que trabaja en “Puerto” parece que Calvin le sigue los pasos).

  Erre

O Errezinho já votou em Brasil. Ele escolheu Lula. Con su reciente adquisición de DNI peruano ya debe estar pensando por quién votará en el futuro, aunque primero debe querer botar (sí con “b”, Erre) a los cocineros de su nueva chamba sobre los que me dijo –y cito- “sirven comida de cárcel”.

  Be

La respuesta de Be es más directa aunque no por ello menos acertada. Creo que de todas las opciones ella eligió al mejor.

“¿elecciones? ¿Cuál es churro?”

 O sea, en blanco.





Sandy Calvin and the Hoy Sin Affair

21 11 2007

Es que no saben nada de mi jato si no conocen la cuestión del Hoy Sin. Maldita sea la Calle Capón y todos los putos chifas de la Avenida San Luis. Bastó una sola visita de mi papá para terminar con milenios de investigación culinaria convertida en los platos que hoy todos conocemos; y por todos me refiero a ustedes. Nosotros que vivimos en palacio calvin los conocemos igual… pero con Hoy Sin. Ejemplos, ¿ha oído de los ñoquis con salsa de carne? Bueno, en Palacio Calvin hay ñoquis con salsa de carne…y Hoy Sin. Quizás alguna vez habrá escuchado de lomo con papas fritas, pero le aseguro que nunca ha escuchado de lomo con papas fritas a la Hoy Sin. Ni qué decir de la parrillada, paella, chupe de camarones, coctel de camarones, lomo al horno, etc. No hay nada que no pueda llevar Hoy Sin. Y de ahí la gente dice que there is no downside a fomentar las importaciones; ¡my balls! Por una vez sean objetivos, ¿cómo creen que entró tanto Hoy Sin? ¿o acaso creen que con arancel de 200% alguien lo traería? (¡ojo, pestaña y ceja, mucha ceja, Congresista Abugattas!)

  

Para ser justos, tampoco le puedo echar toda la culpa a la calle capón ni al gobierno, ni a los neoliberales ni a la OMC. Quizás la sopa primordial de este monstruoso fenómeno la llevó mi papá en su sangre desde muy temprano en su vida. O sea, creo que nunca alabó un plato que alguien más que él haya preparado. Esto es, puede que le haya gustado pero nunca hizo los “gestos de beneplácito supremo” que siguen el primer bocado de cualquiera de sus creaciones. Los gestos son sonidos como “mmm” pero más guturales o sea “ooorrrgh”, “pasu”(pero que suena más como “prasru” porque siempre los hace con la boca llena), etc. Estos sonidos también vienen con pasos de baile (a lo meneito o macarena). Al punto que Jota y Kiki se pasan los minutos siguientes imitando los gestos de beneplácito supremo solo por joder. Imagine una mesa de 5 personas coordinadamente realizando los mismos gestos por dos minutos cada vez que mi viejo cocina algo. Así se ve la mesa de mi casa cuando cocina mi papá, pero lo más cague de risa es que sus gestos son en serio a pesar de que lo que alaba tan explícita y elocuentemente pueda ser fideos a la carbonara… con Hoy Sin.

  

Pero este afán genético de nunca considerar una obra culinaria por concluida sin al menos una cucharada de Hoy Sin también se manifiesta en la manera en la que comenta platos ajenos. Me refiero a probar un lomo con salsa bernesa realmente excelente que puede haber preparado Jota y escuchar un comentario como “esta bien hijita pero le falta un toque de N” (donde N podía ser comino, azafrán, salsa inglesa-o perkins como el la llama- o cualquier otra huevada cuyo sabor de seguro es imposible aislar en un bocado). Pero estas críticas aleatorias terminaron cuando descubrió la sala Hoy Sin. El Hoy Sin se convirtió en su nueva religión. No había más Dios que la Hoy Sin y Sandy Calvin era su mensajero. Rápidamente tuvimos que aprender que N, desde la visita a Capón en adelante, siempre sería la hoy tristemente célebre salsa Hoy Sin.

  

Pero no solo la genética tiene la culpa. También tengo que responsabilizar al gordo Gastón por lo que le toca. Su programita ese que pretende convertir a la cocina en las aventuras de Huckleberry Finn congraciaron el niño que mi papá lleva dentro con el cocinero que él siente que lleva dentro y terminaron en el puto paseo mortífero a Capón. O sea, ese gordo lo llevó a su primera aventura culinaria y desde ahí todos los integrantes de palacio calvin se jodieron. Gracias Gaston, en serio, en nombre de todos los que en adelante paramos con mas Hoy Sin que Siu Mais sancochados. Espero que más gente haya sufrido el despertar del cocinero de impacto que sus padres llevan dentro para que te odien con las mismas ganas que yo, con la misma repulsión aguda que le tengo al Hoy Sin. Espero que algún día cuando ya no puedas cocinar que alguien te haga probar una y otra vez sus aborrecibles creaciones culinarias y que aplauda con gestos de beneplácito supremo sus creaciones mientras te contienes el buitre. Gracias por hacerle pensar a la gente de a pie que puede cocinar como tú, y gracias por hacerle comer a sus hijos el resultado de sus experimentos. No es personal, pero realmente espero que cancelen tu programa. Por el bien del Perú, antes de que haga más daño.

  

Finalmente, tengo que explicarle al lector que parte de la culpa la tiene mi abuela. Mi papá creció con una mujer que criaba y mataba sus propios pollos, que sabia hacer queso de leche y sal, vino de uvas, carne tomate de, bueno… carne y tomate; y claro el símbolo de nuestro judaísmo vareniques; muchos vareniques. Pero esa no es su falta, su falta es una que mi papá lastimosamente siempre admiró: “tu bobe siempre medía la comida por puñados, pizcas, etc. Nunca podías copiarle una receta (eso de hecho: ¿conoce alguien que le haya podido sacar una receta a una mujer judía old school tal cual la hace…bien jodido; si pensaba decirme que sí ¡NO LE CREO!).” Y así, con un puñado de harina, tres pizcas de sal, dos pocos de leche y algunas castañas hacía maravillas. Mi papá pretendió hacerse de esa costumbre desde los días en los que N no quería decir Hoy Sin. Solo un problema: nadie le dijo que dos puñados de mierda, dos pizcas de arena y dos pocos de pila no saben a nada más que dos puñados de mierda, dos pizcas de arena y dos pocos de pila.

  Así que así queda la historia. Los dos pocos de Hoy Sin que hoy informan-por no decir deforman-, como principio general, cualquier plato preparado por mi papá no cambiarán nunca. Alguien le tiene que decir a Sandy Calvin que su homólogo Sandy Cohen solo pretende como aventura culinaria poner queso crema (de tienda, sellada y sin Hoy Sin) a los bagels…y eso.